Implantación de Indicadores de prevención de fraude

La definición de fraude según la ACFE (Association of Certified Fraud Examiners) es cualquier actividad o acción con el propósito de enriquecimiento personal a través el uso inapropiado de recursos o activos de una organización.

Según el reporte anual de 2012 de dicha asociación, la pérdida media causada por los fraudes detectados ha supuesto un 5% de los ingresos de las compañías. 
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Se pueden distinguir tres tipos principales de fraude:

  • Apropiación de activos, como por ejemplo la desviación de fondos para el propio beneficio.
  • Manipulación de la información financiera, como por ejemplo la manipulación de resultados para la consecución de objetivos y del bonus anual.
  • Corrupción, como por ejemplo la aceptación de tratos de favor para la obtención de un producto o servicio.

Las organizaciones pueden abordar el riesgo de fraude desde varios ámbitos de actuación:

  • Desde la prevención, estableciendo programas de control de fraude, como por ejemplo códigos de conducta y adecuadas políticas de comunicación y formación.
  • Desde la detección, implantando indicadores apropiados y canales de denuncia eficaces.
  • Desde la respuesta, apoyándose en técnicas forenses que permitan una adecuada presentación del caso a instancias judiciales

Auditoría Interna, por su experiencia y visión de la organización puede desempeñar un importante papel en cualquiera de los tres ámbitos. Sin embargo, su papel será clave en la detección (según el reporte de ACFE de 2012, únicamente el 3% de los casos de fraude detectados fue reportado a través de auditoras externas), proporcionando un nivel de control adicional e independiente a la organización.

ÍTACA dispone de la experiencia y la metodología necesarias para colaborar en la implantación de indicadores de fraude dentro de una organización, basados en un análisis exhaustivo de datos combinado con el imprescindible conocimiento de los procesos de negocio implicados para la eliminación de falsos positivos.